Los cambios de las correas de distribución son parte del mantenimiento preventivo del coche. Aunque son parte fundamental en el funcionamiento del coche, muchos conductores simplemente se olvidan de su cambio.

Usualmente, los conductores recuerdan el cambio del lubricante, de las pastillas de frenos o los neumáticos. El cambio de filtros y otras piezas, forman parte del cambio periódico y habitual del mantenimiento del coche.

Sin embargo, no sólo las correas de dirección sino el resto de las correas del motor, son dejadas de lado y son cambiadas únicamente en caso de presentar fallas.

No todos los conductores tienen conocimientos de mecánica o del funcionamiento del coche. En realidad, para conducir un coche, no es necesario tener un mínimo de conocimientos en esta materia, aunque conviene saber el funcionamiento básico de ciertas partes.

Para ilustrar un poco mejor a los conductores en este sentido, vamos a ver de manera muy sencilla qué hacen estas correas.

Correas de distribución: ¿Qué son?

Las correas de distribución de un vehículo automóvil, son mecanismos que se encargan de trasladar el movimiento de un motor en movimiento a una parte que no es autopropulsada.

Un coche ordinario se compone de un intrincado sistema de piezas interconectadas en las que se transmiten movimientos, fuerzas y acciones. La propulsión de un vehículo se establece a partir de un motor, en la mayoría de los casos mediante combustión interna.

El motor está capacitado para autogenerar fuerza cinética, es decir, movimiento. Este movimiento tiene la función de activar otras partes del coche como la transmisión y el sistema eléctrico.

Esta conexión entre los piñones y el cigüeñal, se conecta a través de un sistema de correas, poleas y bandas.

Las correas, pueden ser lisas o dentadas. Dependiendo de la pieza que movilizan, se pueden hacer con dientes que impiden el deslizamiento. Otras correas, se encuentran enmarcadas en poleas con marcos delimitantes.

Materiales de las correas

Las correas se hacen de diferentes materiales dependiendo de la función que cumplan o de la zona en la que se encuentran.

Otro de los elementos que se toman en cuenta para la producción de las correas es la velocidad de giro y si la parte a la que accionan es fija o móvil.

El término correa, es una generalización que se deriva de la forma y de su pasado ecuestre, en el que eran fabricadas en cuero.

Los materiales de fabricación de las correas, pueden ser:

  • Goma neumática
  • Acero
  • Compuestos de goma, malla, tejidos y polímeros

Estos compuestos pueden variar y mezclarse en diferentes tipos de correas de acuerdo a la necesidad.

Por la función que cumplen, algunas correas deben soportar altas temperaturas, giros a gran velocidad o tensiones a gran fuerza.

Las correas se fabrican con un proceso muy similar a los neumáticos del coche. La constante fricción y la revolución a altas velocidades hace que los materiales se expandan y contraigan constantemente.

Es por ello que se producen en un proceso llamado “tipo sándwich” en el que se intercalan capas de goma con mallas aceradas y tejidos de fibra. Esto le aporta más resistencia, resiliencia y elasticidad a las correas.

¿Por qué deben cambiarse las correas?

Las correas, como cualquier pieza móvil del sistema mecánico del coche, tienen una fatiga y un desgaste natural.

La vida útil de los materiales, suelen sufrir fatiga por el uso, así como por la constante contracción y expansión del material.

La correa tiende a expandirse y contraerse varias veces por minuto. Por lo tanto, los materiales se van desgastando y acusando debilitamiento.

El diámetro de las correas se va alterando a un punto en el que no mantienen la presión requerida y perdiendo su funcionalidad.

Este desgaste, amerita que las correas necesiten cambiarse regularmente como una medida de protección.

  • Una correa desgastada o que exceda su vida útil puede acarrear varias fallas:
  • Puede romperse e impedir la transmisión del movimiento
  • Alargarse o enredarse en otras piezas móviles
  • Enrollarse sobre sí misma y producir daños en las piezas móviles por sobreesfuerzo

¿Cada cuanto deben cambiarse las correas?

Hasta hace poco tiempo, los cambios de las correas no tenían un tiempo determinado. En los antiguos motores de carburación, los cambios de correa se hacían cada 5 años o cada 40.000 kilómetros.

En la actualidad, la mejora en los materiales neumáticos de las correas han duplicado su vida útil y se deben cambiar cada 100.000 kilómetros o a los 10 años de vida del coche, lo que suceda primero.

Las correas de distribución que se encuentran insertas dentro del motor, tienen una vida útil superior a las correas exteriores. Debido a que se mantienen en constante contacto con el lubricante del motor su utilidad se extiende y deben cambiarse cada 200.000 kilómetros o 20 años de vida del coche.