A veces los conductores se sorprenden cuando observan su coche oxidado o corroído. Esto es una reacción química a la influencia de elementos ambientales, térmicos o de incluso otros materiales químicos.

¿Qué puedo hacer con mi coche oxidado?

Los efectos varían según el material del que esté hecha la carrocería. Así, cuando se trata de una aleación de acero y carbono, la oxidación empieza siendo superficial pero acaba atacando agresivamente al metal. En cambio, en metales como el aluminio ocurre lo contrario, que la oxidación no es visible pero protege la chapa de la corrosión. El problema es que es mucho más frecuente en los coches el primer material que el segundo, por lo que es necesario concienciar a los conductores sobre qué causa la oxidación, cómo prevenirla y sobre todo cómo repararla.

¿Por qué aparece el óxido?

Algunos de los motivos que influyen en la aparición de óxido en el coche oxidado son estos:

– No aplicar correctamente masillas cuando el metal está al descubierto.

– No usar materiales anticorrosivos cuando tratamos con la chapa.

– No proteger zonas expuestas a arañazos o salpicaduras de objetos de la calzada.

efectos del oxido en el coche

¿Cómo empezamos a eliminar la oxidación?

No todos los coches presentan el mismo tipo de oxidación, por lo que, antes de actuar, debes saber a qué categoría pertenece el defecto oxidado que estamos intentando enmendar.

– Óxido leve: en este caso se usa un lijado abrasivo, pero sin púas metálicas o cepillos.

– Óxido sobre juntas: cuando muestran irregularidades, nuestra prioridad es que el abrasivo penetre hasta los huecos del metal. 

Nos ponemos manos a la obra

Cuando el óxido contiene además corrosión, se trata de operaciones mucho más complejas, en las que a menudo tendremos que sustituir una zona de la chapa con una reconstrucción, en el mismo o en otro material. Los materiales más usados son la resina, el metal y la fibra de vidrio. Al margen del material, el procedimiento de preparación es idéntico en ambos:

1. Desmontar y asegurar la zona: el primer paso consiste en desmontar los materiales que obstruyen la reparación o proteger aquellos que además pueden resultar dañados.

2. Eliminar el metal sobrante: aquí extraeremos todo aquel que presente daño o posea un grosor preocupante.

3. Cepillar: el objetivo es eliminar el óxido de la zona, tanto por dentro como por fuera. Si es imposible rascar y eliminar este ácido, se puede recurrir a convertidores de óxido.

4. Soplar: se sopla sobre la superficie y además se desengrasa, con algún producto específico.

¿Qué tipo de chapa tenemos?

Dependiendo de la chapa, los siguientes pasos son ya diferentes según el material.

Chapa metálica

Primero se corta una parte de chapa de características similares a la que pretendemos arreglar. Luego se aplica zinc anticorrosivo por el interior, donde colocaremos posteriormente la pieza de sustitución. Finalmente esta se solda y se lima, añadiendo además masilla para dar uniformidad a la zona y otros materiales para embellecerlos.

Chapa de resina de poliéster y fibra de vidrio

Con este material, lo primero es crear un soporte para la fibra de vidrio. Este soporte se colocará por el interior, puede ser de varios materiales y evita que al aplicar el material, este se quede pegado. Se aplica luego espuma de poliuretano como base de apoyo. Una vez que esta se expande, actúa de relleno. Cortamos la parte sobrante y la limamos, para dejarlo lo más liso posible. A partir de ahí, se aplica primero resina en brocha y luego un trozo de fibra de dimensiones similares al hueco. Vamos añadiendo capas y luego seguimos limando y eliminando imperfecciones externas.

Hasta aquí nuestra explicación sobre cómo se arregla el óxido. Te recomendamos que hagas un seguimiento a la carrocería de tu coche para detectar alguno de sus signos.