Los radares de la DGT, son uno de los elementos que más disgusto causan en algunas personas.

Muchos sorprendidos conductores, reciben diariamente en sus buzones, multas por exceso de velocidad y de las que no se habían percatado.

Estas multas proceden de radares y controles de velocidad instalados en las vías públicas.

Muchos alegan que los radares son meros instrumentos de recaudación y dudan del cumplimiento de los objetivos de reducir la velocidad en las autovías. Por otro lado, hay muchos otros que alegan que son una medida eficaz en la reducción de las tasas de accidentes viales.

Lo cierto es, que estemos o no de acuerdo con su aplicación, son un elemento presente en todas las carreteras urbanas y extraurbanas de España. Sus mediciones, son de absoluto cumplimiento por parte de los conductores.

Por ende, conviene que conozcamos todo lo relativo a su funcionamiento, aplicación y maneras de recurrir sus mediciones, en caso de no estar de acuerdo con sus marcajes.

Los radares de la DGT: Principios básicos

En esencia, un radar de velocidad es un cinemómetro, es decir un medidor de velocidad en tiempo real. Calcula el desplazamiento de un objeto entre dos puntos y por fórmulas matemáticas, calcula la velocidad con increíble precisión.

En España, la Dirección General de Tráfico, utiliza radares que calculan el rebote de ondas electromagnéticas en el objeto en función del tiempo de desplazamiento.

Para hacer esta medición, se siguen los siguientes pasos:

  1. El radar dirige un haz infrarrojo hacia el vehículo. Por lo general, se dirigen cuando el coche forma un ángulo recto con la cámara del radar.
  2. La luz se refleja en el vehículo y rebota hacia el radar.
  3. El equipo calcula la diferencia de tiempo de estos rebotes.
  4. Se traduce la diferencia de tiempo, en función de la distancia para calcular la velocidad del coche.
  5. Si la velocidad supera el límite programado en el CPU del radar, se procede a hacer una fotografía del coche y matrícula.
  6. Se almacena y transmite la información a una base de datos y procesamiento en la DGT.
  7. Se procesa la sanción por la infracción y se inicia el procedimiento administrativo de cálculo de la tasa a pagar.

Posterior a ello, se emite una multa que se envía a la dirección registrada del ciudadano, con un tiempo de pago establecido, que varía de acuerdo a diferentes razones.

Aunque el objetivo principal de un radar es la detección de excesos de velocidad, puede ser usado para otros fines como confirmación de movilidad, carga y otros elementos.

¿Qué pasa si no estamos de acuerdo con la sanción?

La DGT establece una serie de procedimientos para apelar y/o recurrir a sanciones pecuniarias impuestas por excesos de velocidad.

Para ello, se debe:

  1. Ingresar en la página web de la DGT
  2. Pulsar en “Presentar una alegación o recurso
  3. Se debe introducir un impreso con los datos personales y datos del expediente sancionador.
  4. Se introducen los alegatos para recurrir la multa y se firma.

Cabe destacar que la DGT, establece una reducción del 50% para el pago de multas dentro de los 20 días posteriores a la notificación. Cuando introducimos un recurso de apelación, inmediatamente renunciamos a ese descuento, en caso de ser negado.

Localización de radares

La DGT, tiene la obligatoriedad de notificar a los conductores de la ubicación de los radares en autovías y carreteras nacionales (las vías inter urbanas son competencia de los municipios).

Aunque, la mejor manera de evitar multas y sobretodo cuidar nuestra seguridad, así como la de todos, es respetar los límites de velocidad en todo momento.